1. La libertad de expresión es un derecho fundamental de todo ser humano o medio de comunicación masiva, como la televisión. Televisa contaba con todos los permisos y operaba de manera legitima Por ello, el hecho de que esta casa televisora, a través del programa “El Mañanero”, conducido por Víctor Trujillo, difundiera un video en el cual se muestra un acto de corrupción de alto nivel es totalmente válido y legal. Supuestamente se trataba de un video inédito que el payaso Brozo acababa de recibirlo el mismo día de la transmisión gracias a que el diputado Federico Döring se lo entregó aludiendo que el llamado “video escándalo” había llegado a sus manos de manera anónima el día anterior.
Las investigaciones posteriores sobre este hecho se llevaron a cabo y se demostró que Televisa obtuvo mucho antes aquel video, ya que en otros canales de televisión y entre la prensa se rumoreaba que iba ocurrir un gran acontecimiento en aquel programa transmitido el 03 de marzo del 2004. Así mismo, se puso en evidencia que el video fue editado muchas veces, ya que se le colocó la fecha y hora, los subtítulos de las conversaciones, había juego de cámaras y enfoques, y por último se ocultaba el rostro del empresario Carlos Ahumada, quien fue delatado minutos después por el mismo René Bejarano.
El día de aquella “memorable” transmisión televisiva, Bejarano, el personaje que recibía US$ 45,000 dólares en aquel video, se encontraba en uno de los estudios de Televisa ya que un día antes se le invitó a participar en una entrevista que se llevaría a cabo minutos antes de que el otro programa del mismo canal soltara la bomba del “video escándalo”, de la cual él era el protagonista principal. Los encargados de producción de Televisa ordenaron que “todos apagaran sus celulares”, por tanto Bejarano quedó totalmente incomunicado. Todo se resume a que Televisa había planeado todo a la perfección para que Bejarano cayera en la trampa, crear un escándalo mediático y obviamente tener muchos puntos de rating.
En este punto podemos observar el área gris de este hecho: no fue ético que los productores de Televisa crearan un plan para atacar de esa manera a René Bejarano, a pesar del acto de corrupción cometido, ya que con la fachada de “velar por el interés público y nacional del pueblo mexicano”, únicamente buscaron un beneficio propio, tanto político, como económico, pues se dio a conocer las conexiones entre el comité directivo de Televisa y el PRD, que estaba justamente en campaña política para las elecciones presidenciales del 2006, y para ello buscaban terminar con la trayectoria del principal contendor: López Obregón.
Sin duda, Televisa, Carlos Ahumada y René Bejarano, tuvieron que responder por sus actos. Ahumada el promotor del video pasó más de tres años en la prisión por los delitos de corrupción y fraude. Así mismo, Bejarano pasó ocho meses con pena privativa de libertad. En conclusión, no fue ilegal la transmisión del video, pues este tenía un contenido sumamente importante que ponía al descubierto la red de corrupción gubernamental y empresarial en México. Sin embargo, no fue ético que Televisa no brindara información oportuna de los hechos a René Bejarano y ponerlo en ridículo frente a la opinión pública. Así mismo, no fue ético buscar desligarse de toda responsabilidad por sus actos, al basarse en el dicho de que “el fin justifica los medios”.
2. El grupo Quart al mando de Carlos Ahumada poseía todos los permisos necesarios para poder operar comercialmente dentro de los límites establecidos por la ley mexicana. Así mismo, la ley ampara el derecho de las empresas a poder colaborar o contribuir con los distintos partidos políticos de México, siempre y cuando esa ayuda sea desinteresada. Sin embargo, se dio a conocer que Ahumada tenía relaciones estrechas con funcionarios públicos del gobierno mexicano, era miembro del PRD y “colaboraba” con importantes sumas de dinero, las cuales serian destinadas para las elecciones presidenciales del 2006.
Como es conocido, el Presidente Vicente Fox tenía relaciones estrechas con los dueños y gerentes de las diferentes empresas de comunicación y prensa. Gracias a esta cercanía con los medios de comunicación masiva, en el año 2002 dio a conocer el nuevo reglamento e hizo público “el decretazo”, el cual consistía en la reducción del impuesto que debían pagar las empresas televisivas la cual consistía en que las empresas televisivas y radiales brindaban el 12.5% del tiempo total de transmisión al Estado para transmitir temas educativos, culturales y de orientación social. Este porcentaje se redujo únicamente a un 1.25% para las empresas televisivas y 2.5% a las radiales. Esta es una clara muestra de la clase de beneficios y “favores” que brindaba el gobierno a las empresas. Este nuevo reglamento favoreció enormemente a Televisa, gracias a los spot publicitarios de los diversos partidos políticos.
Es aquí donde podemos notar un área gris: Al iniciarse todo el escándalo mediático y judicial por los “video escándalos”, muchos altos funcionarios del Estado conocían las operaciones fraudulentas del grupo Quart y de Televisa, sin embargo no se pronunciaron al respecto hasta que muchos de ellos se vieron afectados por los nuevos videos que salían publicados en la empresa televisiva mencionada, los cuales eran entregados por Carlos Ahumada, el protagonista de este caso. Es más, el mismo presidente Fox recién habló sobre el tema cuando López Obregón le pidió que se tomaran cartas en el asunto porque se trataba de un delito grave que enmarañaba a la cúpula del gobierno de turno. Fox simplemente respondió que el gobierno central no se iba involucrar en aquellos asuntos de índole netamente políticos. Obviamente Fox no quería hacer mella en el asunto porque ello iba afectar a sus nuevos “amigos” y aliados: los medios de comunicación.


